La hora de la naturaleza: Día Mundial del Medio Ambiente

El planeta se encuentra en emergencia climática. La ciencia ha asegurado que la velocidad con la que se deterioran los ecosistemas no tiene precedentes en la historia de la humanidad, y el problema es de tal magnitud que un millón de las casi 8 millones de especies de animales y plantas que existen en el mundo están en peligro de desaparecer. Las tres cuartas partes del medio ambiente terrestre están deterioradas y aproximadamente el 66 % de los océanos ha sido alterado de manera significativa producto de las actividades humanas.

Nosotros somos los responsables porque hemos tomado el control del planeta, hemos transformado los hábitos y hábitats de especies y las hemos puesto en riesgo.

Entre las especies amenazadas, se encuentran las abejas y otros polinizadores como las mariposas, los murciélagos y los colibríes, que son esenciales para nuestros ecosistemas y biodiversidad.

La diversidad y riqueza nutricional de la alimentación humana depende en gran medida de ellos. A escala mundial, más de la tercera parte de la producción de alimentos depende de la polinización animal. Solo en Europa, el 84% de 264 cultivos dependen de la polinización animal y más de 4.000 variedades vegetales existen gracias a la polinización de las abejas, entre las que se encuentran frutas y verduras como por ejemplo: kiwis, melones, sandías, calabazas, calabacines, almendras, manzanas, albaricoques, melocotones, cerezas, aguacates, peras, frambuesas, pepinos, fresas, girasol, habas, colza, soja, algodón…

Si disminuyen los polinizadores, muchas especies de plantas podrían disminuir o incluso desaparecer junto con los organismos que dependen directa o indirectamente de ellas.
Las principales amenazas para los insectos polinizadores proceden de las actividades humanas como la fragmentación de hábitats, el cambio en el uso de la tierra, los productos químicos agrícolas e industriales, los parásitos y las enfermedades, las especies exóticas invasoras, las colisiones en carreteras, el cambio climático y diversas prácticas agrícolas.

La conservación y recuperación de estas especies es fundamental para el futuro del planeta tal y como lo conocemos.