Nuestra experiencia con la Leishmaniasis

“La enfermedad no nos priva de nada “

En estos días, justamente, se cumplen 6 años de la llegada de Koko. Fue adoptado siendo conscientes de su Leishmania y hoy es un perro feliz, con una buena dieta, sus pastillas y alguna analítica; desde entonces perdimos el miedo. Hoy nos acompañan Alex y Marlon y los tres salen adelante y son perros felices.

“Siempre existen miedos a lo desconocido, pero hay que romperlos y la mejor forma es la información.” 

Nuestros perros son nuestra familia y nunca se van a quedar atrás por una enfermedad que bien tratada, es crónica, pero no mortal. 

Marlon es nuestro caso especial, uno de los casos más extremos!!  Ese que cada día sale adelante como el último, nos damos fuerza mutuamente y aprendemos juntos lecciones de vida…él es un caso especialmente duro. ¡¡¡Perder el miedo!!! ¡¡Hay mucho que ganar y aprender de ellos!! “

Es el testimonio de David, que comparte su vida con tres perros con Leishmania.

Leishmania, leishmaniosis, leishmaniasis… una enfermedad de origen parasitario que se produce por la picadura de la hembra del mosquito flebótomo, y hasta hoy casi desconocida en algunas regiones de España, como Cantabria.

Hace unos días saltaba en nuestra prensa la noticia de que se habían observado algunos casos en perros de origen local, causando alarma y no menos preocupación, en muchos particulares. Nos gustaría desde nuestra perspectiva como asociaciones protectoras, y acostumbradas a vivir esta enfermedad desde hace años, trasmitir un mensaje de confianza y tranquilidad que nos ayude a verla desde otra perspectiva menos traumática, dejando para otros, los aspectos más técnicos

La leishmaniasis existe en nuestro pais desde hace muchos años, pero en el norte nos hemos visto libres de ella dado que la proliferación del mosquito flebótomo que la trasmite, no se daba en estos lugares, siendo mas propia de sitios más cálidos y húmedos. Ahora parece que, debido a las altas temperaturas, puede comenzar a visitarnos.

Existen dos tipos principalmente: la cutánea y la visceral; en la primera las manifestaciones se producen a nivel de piel, descamaciones, heridas incluso zonas sin pelo; la visceral (más agresiva) ataca a órganos como riñón e hígado principalmente.

Sólo se trasmite por la picadura del mosquito, no es contagiosa, ni se trasmite de otra forma, y no siempre se manifiesta. Hemos vivido casos de falsos negativos en los que el perro había tenido contacto con el mosquito, la “enfermedad” permanecía latente, pero sin manifestarse durante tiempo, y en algún momento en el que el sistema inmune por otras razones tenía un bajón, aprovechaba para dar la cara…. Hemos vivido todo tipo de situaciones durante los años que llevamos rescatando perros de caza (principalmente expuestos en todas las regiones de España de Castilla hacia abajo) y por ello, nuestro consejo es que hagáis las pruebas de la leishmania a vuestros perros, y vigiladla sin perderla de vista, pero sin preocuparse en exceso por ella. Una simple analítica (seguro que lo de PCR os suena) al año, nos ayudará a saber si está “tocado” y en qué grado, y comenzar a tratarlo lo antes posible.

Hace 10 años un perro con leishmania tenia la espada de Damocles sobre él, y sus posibilidades de sobrevivir era casi nulas. Aún recordamos alguno de aquellos primeros rescates llegados de Córdoba, Aranjuez, etc., y ver como se iban sin poder hacer poco mas que ayudarles a irse dignamente. En Cantabria para los veterinarios era un reto grandísimo y aprendieron muchos sobre el terreno, encontrándose que, sobre error, tenían que salir adelante. Grandes profesionales que se formaron y pidieron ayuda a otros de diversas zonas de España mas acostumbrados a esta enfermedad y, aun así, dura y difícil. Hoy podemos decir que se vive con la Leishmaniasis, se vive con calidad, se trata y se sale. Es importante diagnosticarla a tiempo, leed, informaros y acudid siempre a los profesionales que han trabajado cara a cara con ella; los hay en nuestra región, ya son unos cuantos. Confiad en ellos, e informaros sobre los tratamientos, la alimentación, fundamental también, y no dudéis que vuestro amigo os acompañara durante muchos años con la mejor calidad de vida.

Atila es un perrito sevillano. Un cruce de galgo nacido en octubre de 2006.Con una pata amputada y una leishmaniasis diagnosticada desde hace 10 años. Sus primeros síntomas fueron empezar a estar débil y adelgazar y, tras varias pruebas, el diagnóstico fue positivo. Nos asustamos mucho porque, aunque venía de una zona endémica, llevaba dos años y medio aquí sin mostrar síntomas. Su titulación en aquel momento era altísima. Comenzamos un tratamiento con Glucantime durante 20 días y Alopurinol dos veces al día para siempre. Desde entonces Atila mejoró de manera espectacular, su titulación ha bajado tanto que se podría considerar negativa, y aunque ahora sus 14 años pesan, no es debido a la leishmania, sino a su edad. Todo este tiempo su vida ha sido la de un perro normal. Es una enfermedad que correctamente tratada, no es un impedimento para que los que la padecen tengan su oportunidad de ser adoptados y tener una familia.”

“La Leishmania, primera sensación MIEDO, desde ese momento, te quiero más si cabe, y tu ajeno, corres, juegas, disfrutas, eres un galgo feliz, Lucas”

“Cuando detectaron leishmaniosis a Cata pensé que estaba condenada, tan joven, tan viva; pero después de cinco años, puedo decir que hay esperanza y mucha confianza. Lleva 5 años con su enfermedad y un solo brote, con analíticas pautadas, una muy buena alimentación, y siempre investigando y no cerrando las puertas a nuevos y naturales tratamientos. Lleva una vida completamente normal, como perra completamente sana. Por supuesto que lo más importante es la prevención, pero si más adelante puedo adoptar otro ángel, la leishmaniosis no sería impedimento, al contrario, nos uniría aún más.”

Prevenir, alejarse de zonas pantanosas y húmedas en los atardeceres cuando puede haber mas mosquitos, protegerles con collares y pipetas, una buena higiene parasitaria que ahuyente al mosquito lejos de nuestros perros… y …. aprender a vivir con ella: respeto, pero no miedo.