Dudas sobre el minizoo de La Magdalena

Tribuna de la Federación DEAN

Hace unos días saltaba a las redes una noticia que no ha dejado indiferente a nadie; uno de los leones marinos del mini zoo de la Magdalena yacía muerto, cubierto por un plástico, a la vista de los visitantes del recinto santanderino. Al tiempo, varías focas flotaban sospechosamente cubiertas de algas en la piscina, y un grupo de pingüinos anhelaba el agua que debía cubrir parte de su habitáculo…

A tenor este lamentable espectáculo no se hicieron esperar las voces pidiendo explicaciones al Consistorio santanderino, responsable directo de la gestión de este sinsentido, y varios grupos parlamentarios han exigido explicaciones. Acciones inmediatas que atenúen el sufrimiento de los animales e incluso el cierre inmediato de este parque turístico.

El Ayuntamiento ha respondido en primera instancia echando balones fuera: “son animales mayores procedentes de Cabárceno, que, acabada su vida laboral activa en este parque, son trasladados a este centro para acabar sus días en condiciones óptimas”. Esto sería perfecto si se cumpliese, pero a la vista de las pruebas recabadas, existen serias dudas sobre las condiciones higiénico sanitarias de los propios animales y el estado de salubridad de las instalaciones.

El Ayuntamiento responde también con un intenso informe veterinario que explica la muerte de Lucas (que así se llamaba el león marino fallecido), sus patologías y los tratamientos recibidos. Creemos que a nadie le puede sorprender el óbito por causas naturales de un animal de 30 años. No extrañan las causas, sino las circunstancias y condiciones, cosa que no acaban de aclarar los responsables.

Después de cinco días seguimos todos a la espera de un informe técnico que explique precisamente estas condiciones de vida que deberían ser idílicas, pero no lo son. Un informe técnico sobre el reciclaje del agua, autobombeo y fallo de los motores de la depuradora: desde cuándo y por qué no se ha solucionado; no es tan difícil. Por qué el espacio de los pingüinos parece un terrario y las piscinas lucen turbias. Creemos que eso no es de dos o tres días, pero si estamos equivocados, agradeceremos que nos saquen de dudas.

No nos hablen de Lucas, que la tierra le sea leve al pobre, nos preocupan todos sus compañeros. Nos interesa saber qué acciones urgentes se van a tomar para paliar la situación que están sufriendo, ya que, de no actuar de inmediato, estaríamos hablando de un grave delito de maltrato animal por negación de auxilio. Pero lo triste de todo esto es que a muchos no nos sorprende en una comunidad donde el bienestar animal no es asunto prioritario, y en un Ayuntamiento que tampoco destaca en esta área.

Por último, esperamos cuanto menos que la Consejería de Consejería de Desarrollo Rural, Ganadería, Pesca, Alimentación y Medio Ambiente se pronuncie y presente los informes de las inspecciones periódicas pertinentes que se han hecho a este “núcleo zoológico” y las conclusiones que han sacado de las mismas con los libros de visita veterinarios al día, fechas de consulta, revisiones, tratamientos, fechas de llegada, traslados, nacimientos, muertes, etc. Todo esto ayudará a arrojar luz sobre la viabilidad de un parque que no es la primera vez que está en entredicho por injerencia y mala gestión con resultados dramáticos; recordemos el trágico final de los osos polares, por ejemplo, entre otros.

Entendemos que si se han cumplido las normativas que regulan este tipo de establecimientos, no tendrán objeción en presentar la documentación pertinente con absoluta transparencia.

¿Qué objeto tiene mantener un lugar como éste si no se tiene intención de cuidar y respetar a los animales como merecen?

Una negligencia (intencionada o no) que pone sistemáticamente en riesgo la vida de los animales, constituye una infracción muy grave con arreglo, a la también anacrónica, ley de protección animal de Cantabria de 1992 así como de la ley de parques zoológicos de 2003.

Al Gobierno de Cantabria y al Ayuntamiento de Santander les pedimos que reflexionen y demuestren sensatez y rigor, al tiempo que compasión, para dar el paso definitivo y acabar con este amago de zoo o lo que sea. Los cántabros no merecemos ser noticia por esto.

Estaremos esperando.